martes, junio 27, 2017

Sobre la tarde de Iván Vicente en Las Ventas


En su puesto salió un toro, que debía llevar en los corrales desde inicio de temporada. Era manso y huidizo, al que costo picar, vamos lo de picar es un decir. Iván Vicente comenzó doblándose por bajo con él sacándoselo hacia fuera, de forma firme, algo que, a mi parecer, marco el desarrollo posterior de la faena. Con la derecha estuvo firme, con mando, bajando la mano y mucho. Pero cuando se echó la muleta a la mano izquierda, fue apoteósico. Temple, mano baja, trincherazos de lujo. Toreo del caro, pero muy caro, esos naturales de Iván Vicente. Y el final, naturales con la mano baja, temple, suavidad y trincherazos de ensueño. Aun se me eriza la piel cuando recuerdo esos naturales, arrastrando la muleta, despacio, a cámara lenta. Mata de una entera y un descabello después de un aviso. Petición mayoritaria y una oreja. Iván Vicente debe tener su sitio. He visto los mejores naturales de la temporada. Hacía tiempo que no me emocionaba como ayer.


lunes, junio 26, 2017

El día que se considere sólo como arte...

El día que se considere sólo como arte y caiga en una búsqueda desenfrenada por la estética, el espectáculo taurino entrará en una fase de decadencia que acabará provocando su desaparición. El fundamento ético de la Tauromaquia, muy anterior a la noción del arte, y más aún a la de esteticismo que nació apenas hace un siglo, surge de la capacidad del hombre para encarnar la sublimación de la Humanidad, desde el estado de naturaleza al de cultura, enfrentándose a un toro que representa, a su vez, la naturaleza salvaje, con su fiereza, su casta, su peligro y su poder. Sin esa base indispensable, el espectáculo carece de fundamento, y lo que llamamos arte se convierte en una exhibición carente de sentido, que poco tiene que ver con el rito taurino auténtico.

André Viard - prólogo del opus 44 de Tierras Taurinas-
Foto: Campos y Ruedos

miércoles, junio 21, 2017

Fandiño ( Antonio Díaz)


Tampoco ha pasado tanto tiempo desde que los yonkis de andanada, adictos a la papelina diaria de solymoscas, sonreíamos, ya desenganchados, por fin, del viejo vicio, de la puta tauromaquia, cuando apareció, como de la nada, una pantasma gallista, el montaraz Fandiño, a mi escaso entender, el matador más importante de lo que llevamos del XXI. El advenimiento del orduñés nos valdría para volver a las andadas, con una sutil diferencia: por fín había alguien que anteponía la autenticidad a la banalidad; la integridad a la corrupción -verdadera Fiesta Nacional-; la hombría castellana a la mojigatería clavelera y la heroicidad a la pamplina esa del arte.



Fandiño fue, es, y será por los siglos de los siglos, ojito derecho de la denostada afición torista, sectarios del toro cabrón, tertulianos de cossío y tuiter, esa chusma selecta a la que con tanto agrado pertenece uno. Nunca olvidaremos sus faenas, ya reproducidas en la retina en blanco y negro, a lo toreo de autor, el pulso a los jésiete, luego a los jédiez, el ni un paso atrás, ese no claudicar en despachos y su expresión de fiereza haciendo el paseíllo: sólo le faltaba el puro en la comísura para ser Clint Eastwood. Y siempre con los cojones por bandera.



 Qué perturbador ese caos que envolvía al maestro como el fuego del espíritu santo, el uys y el ays, las chicuelinas desbocadas, los óles tragando saliva, que son olés que estrangulan, las gaoneras a tragantón, la bancarrota de los vendedores de pipas -los verdaderos triunfadores de San Isidro, dos años más de Simón Casas y todos amanciosortega-; esas guerras napoleónicas de muleta repletas de enganchones, mando, gañafones y verdad; el par de zapatillas, clavadas al albero, como astronauta a la luna, mientras el manso con resuello a azufre te muge en la nuca. Y el tío sin pestañear. Qué cojones, Iván. Como te tiraste a matar sin trastos contra un hijoputa de seiscientos kilos y dos navajas cuando los histéricos del tendido no somos capaces de tirarnos así a la piscina por si el agua está muy fría. 



Todavía deben retumbar en los tímpanos del starsystem el "no me alivio porque no me da la gana", chulería -la chulería en un torero debería de darse en alternativa y ser obligada, como la peineta en la martirio- que escupió en una radio allá por el trece, cuando estaba moviendo el avispero y algunas puertas se le cerraban. Y buena fe que pueden dar aquellos bienaventurados que lo vieron en capeas carnavaleras, plazas portátiles de Ikea y talanqueras propias del spaguetti western sin volver la cara en ningún momento. 



La encerrona de Madrid, momento clave de la tauromaquia moderna, terminó representando eso tan español de lo que pudo ser y no fue.  El cartel, biografía y lápida de una vida, continúa estremeciendo al más pintao: lleva su a coronada, su herradura, la pé con la cruz, la uve en el hexágono, la eme con boina y su jota con la e; laberinto del minotauro cañí, un mapa de la historia de España trazado con sangre y oro; cuenta la leyenda que si te concentras en el cartel y le chistas eeeje toro tres veces antes de dormir se te aparece cazarratas en sueños. 



Y allí que estábamos todos, como una familia -o una secta de iluminatis, para las buenas gentes del clavel y gintonic-. Veintitantos mil, un ejército, pero eramos más, bien lo estamos viendo estos días. Con Iván abriendo plaza, al abordaje de cultura, desafíando al monoencaste, preparados para escupirle a la cara al toreo moderno, con el colmillo retorcido y la navaja afilada, contra el empresario mangante, el ganadero juampedrero y las figuras de pitiminí,  prestos a abanderar un nuevo tiempo con raíces en lo viejo que, como no puede ser de otra manera tratándose de nosotros, fracasó con estrépito. 

Hasta para fracasar hay que tener suerte.



Nota: He hecho un copia-pega de todo el post que Antonio ha publicado en “Hasta el rabo todo es toro”


martes, junio 20, 2017

En la muerte de Iván Fandiño (Peña Taurina "Los de José y Juan)


Ante el lamentable fallecimiento del torero Iván Fandiño, la Peña Taurina “Los de José y Juan” se une al dolor de todo el mundo de la tauromaquia y desde aquí desea sumarse al pésame hacia sus familiares y amigos.
Iván ya no se encuentra entre nosotros; ha alcanzado, eso sí, la gloria de la inmortalidad y goza ya en el cielo de los héroes taurinos fallecidos en el ejercicio de la profesión, de su vocación, la más auténtica y humana posible, junto con José y Sánchez Mejías, junto a Gitanillo o Manolete, Paquirri o el Yiyo, Pepe-Hillo, Curro Guillén, Pepete o el Espartero, junto al añorado Víctor Barrio. 
Afrontando cara a cara a la muerte, también Iván ha dado una lección de vida: de entrega, de sacrificio, de honestidad vital, de superación personal, de valor, técnica e inteligencia, todos ellos valores cada día más ausentes en nuestras sociedades globalizadas y acomodadas en el conformismo consumista.
La tauromaquia es la exaltación de la vida, con el reconocimiento de la muerte; la superación de los temores hacia una naturaleza hostil, su sometimiento a valores -exclusivos de nuestra propia condición humana-, como la técnica, la inteligencia, el valor; el compromiso de su protección por el ser humano porque estamos ya por encima de ella; el hombre suele salir triunfante del enfrentamiento con el totémico animal –el toro de lidia- merced a esos valores inequívocamente humanos y que no son propios de la animalidad tan defendida por algunos. Desgraciadamente, también la tauromaquia se cobra, de tanto en cuanto, su tributo de sangre, como le pasó a Víctor Barrio o le ha pasado a Iván; accidentes inevitables en la propia esencia del rito, porque el enfrentamiento se hace desde la ética de la existencia de un toro bravo, indómito, encastado, y la exposición frágil y sincera de un ser humano que sólo cuenta con débiles engaños y sus propios elementos definitorios como ser humano. 
Iván ha fallecido en tierras francesas, toreando en una de esas plazas donde se estima la autenticidad y la integridad del espectáculo por encima de todo; donde se reconoce al toro en su plena acepción y el auténtico mérito de un diestro capaz y entregado a la verdad, donde la tauromaquia es un baluarte de independencia, culturalidad y vida. 
Sin embargo, no ha fallecido para todos nosotros, repetimos, se ha convertido en un glorioso héroe que perdurará en la historia, de cuyo nombre y hazañas se vanagloriarán generaciones futuras; que no caerá vana e inútilmente en el olvido como tantos otros seres humanos que no han dado muestras de grandeza, ni aportado nada a la humanidad o a sus círculos más próximos. Iván vive, inequívocamente, ya para siempre, en la memoria de los aficionados, y de tantas personas de bien, porque como dijo Ignacio Sánchez Mejías, poco antes de su muerte en Manzanares, allá por 1934, “Joselito está vivo. Más vivo que Belmonte y que yo, porque se murió valientemente en la plaza mientras que nosotros nos metimos cobardemente en la casa; dejamos de existir mientras él hace de continuo acto de presencia en todas las corridas”. Iván vivirá, como ya lo hace Ignacio, cada vez que los vibrantes tonos de los clarines anuncien un nuevo paseíllo y otros héroes se dispongan a concelebrar una nueva liturgia taurómaca.
Descanse en paz. 
           
Rafael Cabrera
Presidente de la Peña

domingo, junio 18, 2017

Adiós Iván Fandiño, torero, torero, torero!!!


La fina línea que separa la vida de la muerte está presente cada tarde en todas las plazas de toros del mundo en las que una pequeña falta de atención, un despiste o un traspiés puede resultar fatal, al toro se le rebaja la casta para hacerle menos agresivo, minimizar el riesgo y facilitar su trato con los toreros durante la lidia, pero inevitablemente de vez en cuando la mala suerte trae la muerte a los ruedos.
Nadie cuenta con la muerte, el aficionado que va a la plaza cada día, aun sabiendo que es posible, la tiene descartada de sus previsiones, el torero puede triunfar o fracasar o como mucho pasar por la enfermería por una cogida más o menos grave, pero morir no entra en nuestros cálculos, porque la corrida de toros es el reflejo de la vida misma como siempre nos dice Juan, y en la vida no contamos con la muerte, aunque irremediablemente acaba llegando.

Tantas veces cada tarde las astas de los toros acarician las ingles de los toreros o les ponen los cuernos en el pecho o en el cuello, tantas veces se juegan la vida para ofrecernos su arte, o al menos un espectáculo digno que apenas valoramos el esfuerzo de todos juntos en la plaza: matadores, picadores, banderilleros y hasta los monosabios se juegan la vida y de vez en cuando la muerte cobra su tributo.

La fatalidad se ha cebado ayer con Iván Fandiño, un torero cabal cuya carrera se basaba en sus triunfos y que pagaba muy caros sus fracasos, que de todo hay en el difícil mundo taurino, que estaba intentando remontar una mala época y que se merecía, al menos, tener la oportunidad de continuar vivo para seguir intentándolo, pero un toro de Baltasar Ibán le vio caer en el albero y no le perdonó, le corneó y le mató. Así de cruda es la vida en los ruedos, descansa en paz Fandiño, queda en nuestra memoria tu afán de superación y los maravillosos momentos que nos ofreciste en las Ventas, plaza en la que vivimos contigo importantes triunfos.
Los aficionados queremos compartir el dolor con tu familia, tus amigos y allegados y siempre te recordaremos con cariño y agradecimiento por tu entrega a nuestra fiesta.
Un abrazo eterno, torero.

Jandro

domingo, 18 de junio de 2017

Fandiño, serio, tal como era, junto a Dani (con la cerveza en la mano) aficionado comprometido

La lucha por buscar tu destino. La vida de Fandiño es una vida ejemplar. Es la vida de un hombre enamorado de una vocación imprevisible: la de ser y vivir como un torero. Momento habrá para valorarla y de ponerla como ejemplo de humanidad, frente a tanto analfabeto malintencionado. Hoy solo toca darle las gracias por los momentos irrepetibles de emoción y belleza que compartimos en la Plaza de las Ventas. En su plaza. Gracias maestro.
Juansintierra

Descansa en paz, Torero


Aún no me hago a la idea de que te hayas ido. Tantas tardes viéndote, tantas emociones, tantos triunfos, tantos fracasos; la vida, la puta vida. Tú contra un mundo.

sábado, junio 17, 2017

Breve apunte sobre la corrida de la Beneficencia


Corrida de aceptable presentación, sin fuerzas, descastada noble,  cumplidora en el caballo. Destacó un sobrero de Garcigrande.
El Juli hizo un esfuerzo ímprobo para mantenerse derecho y demostró su tan cacareado "poder" ante el noble semoviente quinto al que mató con el tradicional e infame julipié. Se llevó su despojo,por lo que entiendo que estará al menos tan contento como su corte de aduladores.
Manzanares. El mismo de siempre si nos olvidamos de la tarde del pasado año.
Talavante estuvo a por uvas
Fotos: Andrew Moore



viernes, junio 16, 2017

"Pretendemos defender la categoría de la plaza de Madrid" (Roberto García Yuste)


Ahí empezó el 7, exigiendo no el Toro grande sino serio, íntegro, con casta y con fuerza y, por supuesto, intentando mantener la rigurosidad que debe tener la primera plaza del mundo.

Entiendo que haya gente que no le guste que mientras esté el torero toreando protestemos, pero hay que respetar, al igual que a mí tampoco me gusta que aplaudan un enganchón, un desarme, maten con un bajonazo o pidan orejas por una faena mediocre.

Desde el 7 pretendemos defender la categoría de la plaza. Primero su Toro y después todo lo demás, desde la suerte de varas hasta la colocación de los actuantes en los diferentes tercios.

Nos acusan de demandar toros con gran volumen e, incluso, de sacar a ganaderías de tipo. Cuando, repito, nos da igual el peso. Queremos seriedad y remate, con la morfología de su encaste, y por dentro casta. Reconozco que somos aficionados toristas, porque para nosotros el principal protagonista de este espectáculo es el Toro.



Roberto García Yuste ; Presidente de la Asociación el Toro de Madrid
-Aquí la entrevista completa publicada en Purezay Emoción-

jueves, junio 15, 2017

François Zumbiehl en la Tertulia de Jordán


Como el aficionado francés es, generalmente, más dado a la lectura y reflexión taurina que el español, es más fácil defender la pureza de la fiesta, rechazando formas espúreas. La pureza del rito es lo único que puede justificar la persistencia de la corrida de toros, por eso los intentos de mistificación o adulteración son rechazados.



miércoles, junio 14, 2017

Ética, estética y marketing ( André Viard-Tierras Taurinas)


Cuando una cultura apuesta por lo superficial y se aleja de su esencia por afán de lucro o conformismo, oculta el misterio sagrado de sus orígenes y sacrifica su grandeza por la modernidad. Éste es el mayor peligro que amenaza a la Tauromaquia hoy: querer sistematizar la "performance" del "artista" y venderla de antemano a través de un marketing superficial.
Para transmitir nuestra cultura  a las generaciones venideras, a quienes se les explica que la Fiesta taurina es cruel, necesitamos mucho más que enseñarles una media o un adorno argumentando que esto es arte puro. Si no somos capaces de hacerlo, cualquier día veremos acartelados entre MacDonal's y Coca-Cola sobre las paredes de una plaza de toros transformada en un supermercado.
Ahí, entre otras opciones de ocio, ofrecerán para todos los públicos una versión edulcorada de la Fiesta, sin puya ni muerte, a base de novillos desmochados y mucho "arte". El negocio será posiblemente jugoso, pero ese día la grandeza de la Tauromaquia desaparecerá y el rito caerá en el olvido. Nuestra responsabilidad es inmensa y la tarea que nos espera descomunal. Ojalá podamos cumplirla, antes de que los mercaderes del templo hundan a la tauromaquia en una espiral mortal

André Viard. Opus 44 de Tierras Taurinas
Foto: Cultoro


martes, junio 13, 2017

Suspenso


Anunciaron una revolución que , como era de esperar, no hemos visto. Ha sido una feria más, la feria de la continuidad...salvo por que ha bajado el nivel de exigencia en la presentación  del toro.
¡Aficionados, a defenderse!

lunes, junio 12, 2017

Bochornosa tarde de Miura



Impresentable corrida de Miura. Como bien escribe Pedro, "Han traído un gatada; si no hay decencia y honor en esa casa yo ya no sé"
Fotos: Andrew Moore

domingo, junio 11, 2017

Trigésima primera y última de feria


Toros de Miura para Rafaelillo, Dávila Miura y Rubén Pinar.

Dávila Miura ha venido a matar toros de la ganadería de su familia y no lo ha conseguido, los dos toros que le correspondían han sido devueltos por inválidos y se ha tenido que conformar con un toro de Buenavista y otro de El Ventorrillo.
Estos dos sobreros, aunque flojos han dado mejor juego que los anunciados de Miura, el que ha sustituido al quinto ha empujado en el caballo más que todos los otros juntos, otra cosa es que Dávila se acoplara con ellos lo cual no ha ocurrido y nos ha ofrecido dos amagos de faenas deslucidas y tediosas al igual que Rafaelillo y Rubén Pinar con los semovientes que han tenido que pelear.
Rafaelillo ha salido a saludar al término de su faena al cuarto de forma incomprensible en medio de una oleada de protestas que le desautorizaba con creces, ha toreado toda la tarde muy despegado y aliviándose en exceso. Al primero le han dado una primera vara criminal y el toro se ha venido abajo, ha empezado la faena recortando el viaje descaradamente con dos doblones y un pase por alto que han terminado de estropear al toro, luego no nos lamentemos de que no haya faena, en esas condiciones es imposible. Muy parecido ha hecho al enfrentarse con el cuarto, que tenía un trapío perfecto de Miura y cinco años cumplidos en febrero, es el que más nos ha gustado, un toro listo que traía mucho aprendido y el resto se lo han enseñado durante la lidia y al que no se podía perder la cara, pero Rafaelillo se ha confiado, el toro ha hecho por él y suerte ha tenido de que haya sido una cogida de poca importancia, el torero ha pasado a la enfermería después de matar y salir a saludar como decíamos.

Rubén Pinar ha tenido el peor lote, es decir: dos toros inválidos, mansos y descastados con los que no ha logrado ningún lucimiento.

Los toros que Miura ha traído a Madrid no pueden ser lo mejor que tenía en su ganadería, seguro que tiene mejor ganado y se verá en otras plazas, ¿acaso la empresa no ha pagado lo suficiente y ha comprado un saldo? ¿O son tan torpes sus veedores que no distinguen un toro de lidia de un buey?

Muy desnaturalizada corrida de Miura, de escaso trapío, descastada, mansa e inválida.
Pero eso no justifica el lanzamiento de almohadillas al ruedo al finalizar el festejo que hace varios años que no se veía.

Jandro
domingo, 11 de junio de 2017
Fotos: Andrew Moore